Descubriendo las altas capacidades

Mi proceso al saber que tengo una hija con AACC.

Acabas de saber que tu hija tiene altas capacidades. Nunca has sido tú mucho de números, pero debes reconocer que el enterarte de que sobrepasa con creces el 130 de C.I. ha sido todo un jarro de agua fría. Cuando te dieron los resultados del informe tuviste miedo. Más que miedo, pánico. Pensaste que sufriría, que sería una niña rara con muchos problemas emocionales en este mundo de locos. Por otro lado pensaste que debía de haber un error. Es bastante «lista», sí, pero de ahí a ser Alta Capacidad… No parece la típica niña que todos tenemos en nuestro imaginario colectivo. Luego empezaste a leer y a informarte, y descubriste que, como las personas, no hay dos altas capacidades iguales. Pero si hubo algo que tuviste claro es que no había marcha atrás; debías mirar hacia adelante y disfrutar de la aventura.

Te has prometido que harás todo lo posible por que tu hija crezca con la motivación adecuada a sus capacidades, apoyada y feliz. No será un camino fácil, pero no hay ningún camino fácil que lleve a algún sitio que merezca la pena.

Y en ello estás.

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